sexta-feira, 17 de dezembro de 2010

El misterio de la gardenia (continuación)

Pero nunca dejé de imaginar quién podría ser el remitente. Pasaba algunos de mis momentos más felices soñando despierta con alguien maravilloso y emocionante, pero demasiado tímido o excéntrico como para revelar su identi¬dad. Durante mi adolescencia, me divertía especulando con que podría ser un muchacho del que estaba enamorada, o incluso alguien a quien no conocía y que se había fijado en mí.


Mi madre a menudo participaba en esas especula¬ciones. Me preguntaba si había alguien con quien hubiera tenido una bondad especial, que me quisiera manifestar anónimamente su gratitud. Me recordaba las ocasiones en que yo paseaba en mi bicicleta y la vecina llegaba con el auto lleno de comestibles y de niños: siempre la ayudaba a descargar las cosas y me aseguraba de que los niños no corrieran hacia la calle. O, quizás, el misterioso remitente era el anciano que vivía al otro lado de la calle, ya que a menudo solfa llevarle su correo para que no tuviera que aventurarse a bajar los escalones cubiertos de hielo.

Mi madre se esforzaba por estimular mi imaginación a propósito de la gardenia. Deseaba que sus hijos fuesen creativos. Y también que nos sintiéramos apreciados y amados, no sólo por ella, sino por todo el mundo.

Cuando tuve diecisiete años, un muchacho rompió mi corazón. La noche en que me llamó por última vez, me dormí llorando. A la mañana siguiente, había un mensaje sobre el espejo, borroneado con lápiz de labios rojo: “Debes saber que cuando los semidioses parten, llegan los dioses”. Pensé en esta cita de Emerson durante largo tiempo, y la dejé en el sitio donde la había escrito mi madre hasta que mi corazón sanó. Cuando finalmente limpié el espejo, mi madre supo que todo estaba bien otra vez.

Pero había heridas que ella no podía sanar. Un mes antes de terminar la escuela secundaria, mi padre murió súbitamente de un infarto. Mis sentimientos oscilaban entre el dolor y la carencia, el temor, la desconfianza y una inmensa ira porque mi padre estaría ausente en algunos de los acontecimientos más importantes de mi vida. Perdí todo interés en la graduación que se aproximaba, en la obra de teatro de los estudiantes de último año y en la fiesta de despedida, acontecimientos todos ellos en los que había trabajado y que esperaba con ilusión. Incluso consideré la posibilidad de quedarme en casa en lugar de ir a la universidad en otra ciudad, porque allí me sentía más segura.

Mi madre, en medio de su propia pena, no quería oír hablar de que me dejaría todas estas cosas. Un día antes de la muerte de mí padre, ella y yo fuimos a comprar un vestido para la fiesta, y encontramos el más espectacular: metros y metros de velo suizo en rojo, azul y blanco. Usarlo me hacía sentir como Scarlett O’Hara. Pero no era de mi talle y, al morir mi padre al día siguiente, me olvidé de él.

Mi madre no lo olvidó. La víspera de la fiesta de graduación encontré el vestido -del talle correcto- esperándome sobre el sofá de la sala, majestuosamente envuelto y presentado de una manera artística y amorosa. Quizás a mí no me interesara tener un vestido nuevo, pero a mi madre sí.

Le importaba cómo nos sentíamos acerca de nosotros mismos. Nos infundió un sentido mágico del mundo y nos dio la capacidad de apreciar la belleza incluso ante la adversidad.

Deseaba que sus hijos fueran como la gardenia: bellos, fuertes, perfectos, con un aura de magia y quizás algo de misterio.

Mi madre murió cuando yo tenia veintidós años, sólo diez días después de mi boda. Aquel año dejaron de llegar las gardenias…

sexta-feira, 26 de fevereiro de 2010

USO DE LAS MAYÚSCULAS

USO DE LAS MAYÚSCULAS


a) En lo manuscrito no suelen escribirse con letras mayúsculas palabras o frases enteras.


b) En las portadas de los libros impresos, en los títulos de sus divisiones y en las inscripciones monumentales, lo más común es usar de solas mayúsculas, todas, generalmente, de igual tamaño. Los nombres propios, títulos de obras, dicciones y aun cláusulas que se quiera hacer resaltar, pueden escribirse con todas sus letras mayúsculas; pero en cualquer voz en que se haya de emplear letra mayúscula con una o con diferentes minúsculas, aquella ha de ser la inicial o primera de la dicción.


c) Se escribirán con letra inicial mayúscula:

1.° La primera palabra de un escrito y la que vaya después de punto.

2.° Todo nombre propio; v. gr.: Dios, Jehová, Jesús, Luzbel, Platón, Pedro, María, Alvarez, Pantoja, Apolo, Calíope, Amadís de Gaula; Europa, España, Castilla, Toledo, Madrid, Carabanchel, La Zarzuela; Cáucaso, Himalaya, Adriálico, Tajo, Aganipe; Bucéfalo, Babieca, Rocinante.


3.° Los atributos divinos, como Criador y Redentor; los títulos y nombres de dignidad, como Sumo Pontífice, Duque de Osuna, Marqués de Villena; los nombres y apodos con que se designa a determinadas personas, como el Gran Capitán, Alfonso el Sabio, García el Trémulo,y particularmente los dictados generales de jerarquia o cargo importante cuando equivalgan a nombres propios. Así, en las respectivas historias de Paulo V, Felipe III y don Pedro Téllez Girón, v. gr., se escribirán con mayúscula el Papa, el Rey y el Duque cuantas veces fueren nombrados en esta forma aquellos personajes; pero se deberá usar de minúscula, por ejemplo, en la vulgar sentencia: El papa, el rey y el duque están sujetos a morir, como lo está el pordiosero.


4.° Los tratamientos, y especialmente si están en abreviatura, como Sr. D. (señor don), U. o V. (usted), V. S. (usía), etc. Usted, cuando se escribe con todas sus letras, no debe llevar mayúscula; también domina el uso de minúscula con señor y don en igual caso.

5.° Ciertos nombres colectivos, en casos como estos: El Reino representó a S. M. contra tales desórdenes, el Clero lo habia hecho antes.

6.° Los sustantivos y adjetivos que compongan el nombre de una institución, de un cuerpo o establecimiento: el Supremo Tribunal de Justicia; el Museo de Bellas Artes; el Colegio Naval; la Real Academia de la Historia.


7.° Los nombres y adjetivos que entraren en el título de cualquier obra: Tratado de Esgrima; Ortografía Castellana; Historia de los Vándalos, etc. No se observa esta regla cuando el título es largo; v. gr.: Del rey abajo, ninguno, y labrador más honrado, García del Castañar.

8.° En las leyes, decretos y documentos oficiales suelen escribirse con mayúscula todas las palabras que expresan poder público, dignidad ou cargo importante, como Rey, Príncipe, República, Regente,Trono, Corona, Monarquia, Estado, Gobierno, Ministro, Senador, Diputado, Autoridad, Justicia, Magistrado, Juez, General, Jefe, Gobernador, Alcalde, Director, Consiliario, Secretario, etc.

9.° Cuando no encabecen párrafo o escrito, o no formen parte de un título, se recomienda escribir con minúscula inicial los nombres de los dias de la semana, de los meses, de las estaciones del año y de las notas musicales.

10.° Se recomienda que cuando se utilicen mayúsculas, se mantenga la tilde si la acentuación ortográfica lo exige, a fin de evitar errores de pronunciación o confusiones en la interpretación de vocablos. Este mantenimiento es especialmente necesario en las portadas de libros, nombres geográficos, listas de nombres propios, etc.


11.° Suele emplearse mayúscula a principio de cada verso, de donde las letras de esta forma tomaron el nombre de versales. En la poesía moderna es frecuente encabezar los versos con minúscula.

12.° La numeración romana se escribe hoy con letras mayúsculas, y se emplea para significar el número, con que se distinguen personas del mismo nombre, como Pío V, Fernando III, el número de cada siglo, como el actual, el XX de la era cristiana; también es frecuente para indicar el número de un tomo, libro, parte, canto, capítulo, título, ley, clase y otras divisiones, y el de las páginas en los prólogos y principios de un volumen.


13.° Cuando hubiere de escribirse con mayúscula la letra inicial de voz que empiece con Ch o Ll, solo se formarán de carácter mayúscula la C y la L, que son primera parte de estas letras compuestas o dobles. Escribiremos, pues, Chinchilla y Chimborazo, Llerena y Llorente y de ninguna manera CHinchilla, CHimborazo, LLerena, LLorente.

(Este texto fue extraído del Esbozo... de la Real Academia Española, que es poseedora de los derechos de autor)

segunda-feira, 25 de maio de 2009

El misterio de la gardenia

                                                                                                       
El misterio de la gardenia
Por Marsha Arons

Cada día de mi cumpleaños, desde que cumplí los 12, llegaba una gardenia blanca a mi casa, en Bethesda, Maryland. El regalo no llevaba tarjeta ni mensaje alguno, y en la florería no podían darme ningun informe, pues el pago se hacía en efectivo. Al cabo de un tiempo dejé de tratar de descubrir la identidad del remitente, y me limité a disfrutar de la belleza y el embriagador perfume de esa flor mágica y perfecta que venía en un nido de suave papel de seda rosado.
Más nunca dejé de pensar en quién podría ser ese anónimo obsequiante. Pasé momentos felicísimos fantaseando con alguien maravilloso y apasionado, pero demasiado tímido para revelar su identidad.
Mi madre alimentó esas fantasías. Me preguntaba si ese misterioso ser no sería alguien a quien yo le hubiera hecho un favor especial. Quizá la vecina a la que solía ayudar a descargar su auto lleno de compras, o tal vez el anciano de la casa de enfrente cuya correspondencia recogía yo durante el invierno para que no se aventurara a bajar los resbaladizos escalones. Pero como adolescente que era, me ilusionaba más suponer que podría tratarse de un chico que a mí me gustaba, o de uno que se hubiera fijado en mí pero al que yo no conocía.

Continuará...









quarta-feira, 20 de maio de 2009

Enriquezca su vocabulario I

Las palabras son documentos de identidad, credenciales que identifican a quien las usa como miembro de una comunidad de hablantes, como perteneciente a un nivel cultural determinado, como precedente de un medio específico. "Dime como hablas y te diré qué eres". Conoce y usa usted las palabras que aquí presento?
Le doy cuatro opciones para cada palabra, retórneme dándome la opción correcta.

  1 - asechanza - A: espionaje. B: esparcimiento. C: espera. D: engaño. 
  2 - prevaricar - A: cambiar de opinión. B: hablar por los codos. C: faltar al deber. D: alborotar.
  3 - jurisprudencia - A: ciencia del derecho. B: aplicación de la justicia. C: juicio público.
                                           D: prudencia extremada.
  4 - euforía - A: locura. B: sensación de bienestar. C: estado de gran agitación. D: embriaguez.
  5 - fulminar - A: borrar. B: encender la luz. C: oscurecer. D: lanzar rayos.
  6 - desovar - A: dar masaje. B: soltar las huevas. C: adelgazar. D: estirpar los ovarios.
  7 - presbiterio - A: vejez. B: cansancio. C: sacerdocio. D: zona reservada a los presbíteros.
  8 - sucumbir - A: acostarse. B: morir. C: dejar atrás. D: dormitar.
  9 - enjundia - A: astucia. B: sustancia. C: paciencia. D: enojo.
10 - menguar - A: ablandar la carne. B: producir miedo. C: disminuir. D: prosperar. 

Felipe San José G.
Reader`s Digest
 

terça-feira, 19 de maio de 2009

Más errores comunes

Cónyugue

Incorrecto. La forma correcta es cónyuge.
Ejemplo:
Vino acompañada de su
cónyuge.


Caer
Nunca significa "tirar". Es incorrecta la frase: ¡Que lo
caes! La forma correcta sería: ¡qué lo tiras!
Ejemplo:
Ayer
tiraste todo el café por la mesa de la cocina.


Caló / calé
Caló: lengua de los gitanos españoles.
Calé: individuo perteneciente a dicha etnia.
Ejemplo:
No todos los gitanos hablan
caló. Ese hombre pertenece a la raza calé.


Catástrofe humanitaria
Expresión muy utilizada pero que es incorrecta. Algo humanitario siempre busca la solidaridad, por lo tanto a las catástrofes no se les puede atribuir dicho adjetivo. Debe usarse una
gran catástrofe.
Ejemplo:
Una guerra es siempre una
gran catástrofe.


Cocreta
Vulgarismo. La forma correcta es
croqueta.
Ejemplo:
Pide otra ración de
croquetas.


Cultismos terminados en -m
Terminan en
-m (y no en "n") los cultismos álbum, ídem, currículum, memorándum, y otras de origen extranjero.
Ejemplo: Me mandaron otro currículum.


Dé / de
: forma del verbo dar.
De: Preposición.
Ejemplo:
Juan no lo cogerá aunque usted se lo
.
Ese coche es
de Luís.


De 2004 / del 2004
Según la última norma de la Real Academia de la Lengua en las fechas que se incluyen en cartas, documentos y periódicos el año debe aparecer sin el artículo: 20 de abril
de 2004.
En otros casos como en la lengua hablada, aunque se sigue prefiriendo el uso sin artículo, podemos añadirlo: 20 de abril
del 2004.
Ejemplo:
Esa carta está fechada el 20 de Abril de 2003.
Me iré a Méjico el 18 de Agosto
del 2005.


Deber / deber de
Deber indica obligación.
Deber de indica probabilidad.
Ejemplo:
Debes estudiar más.
Las llaves
deben de estar en la entrada.


Demás / de más
Demás: pronombre indefinido que indica la parte que no se menciona. Equivale a los otros /as.
De más: preposición más adverbio de cantidad.
Ejemplo:
Sólo está Juan. Los
demás no han venido.


Dequeísmo
Fenómeno que consiste en añadir
de que a verbos que significan "decir" o "pensar". Normalmente estos verbos sólo van seguidos por "que".
Ejemplo:
Incorrecto: Me dijo
de que irías con él.
Correcto: me dijo
que irías con él.


terça-feira, 12 de maio de 2009

El pez en el agua

LA TÍA JULIA



Reconocí su voz ronca y su risa fuerte, su esbelta silueta de piernas largas. Hizo algunas bromas al saludarme- "¡ Cómo! ¿Tú eres el hijito de Dorita, ese chiquito llorón de Cochabamba?"- , me preguntó qué hacia y se sorprendió cuando el tío Lucho le contó que además de estudiante de Letras y Derecho, escribía en los periódicos y hasta había ganado un premio literario. "¿Pero qué edad tiene ya?" "Diecinueve años". Ella tenía treinta y dos pero no los aparentaba pues se la veía joven y guapa. Al despedirnos, me dijo que si mis " pololas " me dejaban libre, la acompañara al cine alguna noche. Y que, por supuesto, ella pegaría las entradas.
La verdad es que no tenía enamorada desde hacía buen tiempo. Salvo el platónico enamoramiento con Lea. En los últimos años de mi vida había estado consagrado a escribir, leer, estudiar y hacer política.
Estoy segurísimo, eso sí, por un episodio posterior, de que en ese primer encuentro no me enamoré de Julia ni pensé mucho en ella luego de despedirnos, ni, probablemente, después de las dos o tres veces siguientes que la vi, siempre en casa de los tíos Lucho y Olga. Una noche, luego de varias horas de una de esas reuniones conspiratorias que teníamos con frecuencia en casa de Luis Jaime Cisneros, al regresar a la Quinta de la calle Porta, encontré una nota del abuelo sobre mi cama: "Dice tu tío Lucho que eres un salvaje, que quedaste en ir al cine con Julita y no apareciste". En efecto, lo había olvidado por completo.
Corrí al día siguiente a una florería de la avenida Larco y le mandé a Julia un ramo de rosas rojas con una tarjeta que decía: "Rendidas excusas". Cuando fui a disculparme esa tarde, luego del trabajo, Julia no me guardaba rencor y me hizo muchas bromas por haberle mandado rosas rojas.
Ese mismo día, o muy pronto, empezamos a ir al cine juntos, a la función de noche, íbamos casi siempre a pie, a menudo al cine Barranco, cruzando la Quebrada de Armendáriz y el pequeño zoológico que existía entonces alrededor de la laguna. O al Leuro, de Benavides, y a veces hasta el Colina, lo que significaba una caminata cerca de una hora. Todas las veces teníamos discusiones por que yo no la dejaba pagar las entradas. Veíamos melodramas Mexicanos, comedias Americanas, de vaqueros y de gansters. Conversábamos de muchas cosas y yo comencé a contarle que quería ser escritor y que , apenas pudiera , me iría a vivir a Paris. Ella ya no me trataba como a un chiquitín pero no se le pasaba por la cabeza sin duda , que pudiera llegar a ser alguna vez algo mas que su acompañante al cine las noches que tenia libres.
Como yo estaba siempre cayendo por su casa y el tío Lucho y la tía Olga salían con frecuencia, me llevaban con ellos y las circunstancias me convertían en la pareja de Julita. El tío Lucho era aficionado a las carreras de caballos y fuimos algunas veces al hipódromo y el cumpleaños de la tía Olga, el 16 de junio, lo celebramos los cuatro, en el Grill de Bolívar, donde se podía cenar y bailar. En una de esas piezas que bailábamos, yo bese a Julia en la mejilla, y cuando ella apartó la cara para mirarme, la volví a besar, esta vez en los labios. No me dijo nada pero puso una expresión de estupor, como si hubiera visto a un aparecido. Mas tarde, volviendo a Miraflores en el auto de tío Lucho, le cogí la mano en la oscuridad y no la apartó.

(Texto extraído de las memorias de Mario Vargas Llosa en El pez en el agua)